Cómo leer mejor y aprender más

Por Ernesto Jiménez · 27 marzo, 2020
Publicado en Diseño web
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Hay quien prefiere ver videos o escuchar podcasts o audiolibros para formarse. Para mí el formato imbatible es el libro. La lectura es el proceso con el que mejor fijo ideas y conceptos (llámame clásico). De ahí la importancia de «leer mejor». ¿Y esto qué significa?

He leído mucho desde siempre. Pero no recuerdo tanto como me gustaría. Sé que es normal (el alemán Hermann Ebbinghaus describió cómo vamos olvidando con su famosa «curva del olvido») pero siento que podría haberlo hecho mejor si hubiera sabido cómo.

Si eres como yo, habrás tomado nota de muchos libros (técnicos, de estudio o de trabajo). Tengo muchos anotados, subrayados, con etiquetas y con esquinas dobladas.

Es alucinante la cantidad de temas que uno olvida por no aplicarlos en su día a día (te estoy mirando a ti, Universidad).

¿Hay alguna forma de hacer que todo el tiempo invertido en leer y todo el material procesado no sea borrado de nuestras cabezas por esa curva del olvido?

Tomar notas, reescribir las ideas y conceptos de lo que lees y pensar en cómo se relacionan estas ideas con otras es la forma de aprender de verdad. Obviamente este proceso requiere un esfuerzo y dedicarle tiempo pero merece la pena. Lo que es un desastre es no hacerlo y perder el tiempo que pasas en leer textos que nunca recordarás.

Un método de organización de lecturas

He investigado diferentes métodos para organizar lo que leo de manera que me resulte más fácil usar todo ese material en el futuro.El sistema ideal debe:

  1. permitir el registro fácil de las notas que tomes del libro
  2. ofrecer una organización que facilite la cosulta
  3. ser accesible
  4. facilitar la agrupación de ideas y crear relaciones para, con suerte, generar ideas nuevas

Hace tiempo escuché una entrevista a Maria Popova, la creadora del sitio Brainpickings, en la que explicaba su método de anotar libros. Sus tres libros anotados a la semana durante más de diez años la convierten directamente en una persona con autoridad en la materia.

Me inspiró mucha esa conversación.

Me propuse averiguar cuál es la mejor forma de anotar, organizar y recordar lo leído.

Desde entonces practico una lectura activa que consiste en leer lápiz en mano y anotar. Subrayo, escribo al margen, hago un índice al final (gracias Ms Popova) y cuando acabo de leer un libro, a los pocos días, escribo las ideas principales que recuerdo.

Estas notas de memoria, gracias a la distancia temporal, me ayudan a destilar el contenido. Lo normal es que en este resumen estén aquellas partes que me parecieron más interesantes.

Entonces reviso mis notas originales y las fragmentos que destaqué en el libro. Completo mi resumen con lo que se me haya podido olvidar y considere importante y lo dejo todo almacenado en una app (yo uso Notion, vale cualquiera app de notas).

Como en todo proceso, para que sea eficaz, debes ser consistente. Pasado un tiempo vuelvo a mis notas (puede ser a los 6 meses o un año). Entonces releo y «anoto mis notas». Las someto al mismo proceso original. Quito paja y vuelvo a seleccionar las ideas centrales. El objetivo es que tus notas acaben siendo la esencia del texto original.

Con este ejercicio de revisión persigo un beneficio doble:

  1. fijo más el contenido (aprendo más)
  2. lo hago más sintético, más resumido, voy podándolo, dejando lo esencial (mi archivo digital es más eficiente)

Sobre qué leo

Aparte de ficción y poesía que es lo que he leído siempre, me interesan un montón de temas diferentes, sobre todo: diseño, comunicación y marketing, filosofía, psicología, desarrollo profesional…

Básicamente casi cualquier cosa que me ayude a vivir bien, a entender algo que me interesa o a mejorar profesional y personalmente. Aquí tienes una selección de mis libros favoritos sobre creatividad, escritura y productividad.

Intento mantener a raya libros de autoayuda aunque algunos títulos consiguen engañar a mi exhaustivo filtro y acabo dándome cuenta cuando ya es tarde y se han colado en mi biblioteca.

Mi hábito de lectura

No soy de esas personas que leen cientos libros en un año, ojalá. Ni soy muy rápido ni le dedico grandes ratos a leer (ojalá again). Lo que sí soy es muy constante. Leo todos los días. Es parte de mi rutina.

Trabajo en remoto (quiero decir habitualmente, no solo ahora) y procuro reservarme media hora cada día para leer libros relacionados con mi trabajo (y, por tanto, lo cuento como tiempo de trabajo).

Andy Clarke lee dos horas cada día, lo dice en respuesta a este tuit de Elizabeth Elcoate

También leo otro rato después de cenar. Ya en la cama, pillo algún libro que no tenga nada que ver con mi trabajo. Leo ficción o poesía. Esta desconexión me ayuda a descansar mejor.

¿Tú lees en horario de trabajo si está relacionado con tu profesión? ¿Lo consideras parte de la jornada? ¿Usas algún método para aprovechar mejor tus lecturas?

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