Entrevista a Pedro Arilla, creador de Valentina

Por Ernesto Jiménez · 8 octubre, 2012
Publicado en Tipografía

Iba para carpintero pero la obsesión por la forma de las letras lo ató al mundo del diseño gráfico. Pedro Arilla, diseñador zaragozano, es el creador de la tipografía Valentina, un alfabeto que lo ha colocado en la escena de los tipógrafos nacionales. Le hemos preguntado sobre el sector, le hemos pedido que nos cuente su forma de trabajar, que nos diga qué le inspira y que comparta algunos consejos para jóvenes diseñadores, tipógrafos y aficionados. Además de tener talento, Pedro Arilla es generoso. Primero por compartir su tipografía al precio que cada uno quiera pagar y, segundo por responder a estas preguntas.

 

FORMACIÓN

¿Cuál dirías que es la formación necesaria para ser tipógrafo? Parece que existe un interés renovado entre estudiantes y diseñadores de diversos campos por la tipografía. Yo, al menos, nunca antes había visto que estuviera tan de moda.

Como en todos los oficios, para llegar a ser un buen profesional se puede optar por varias vías. Con la tipografía ocurre lo mismo. Hay unos másters increíbles en Reading, La Haya o Buenos Aires; incluso en Barcelona y Madrid hay dos muy interesantes. Pero yo, por motivos profesionales y personales, no he podido salir de Zaragoza donde la oferta de formación tipográfica es nula; así que he tenido que conformarme con leer, observar y practicar muchísimo. El aprendizaje es lento y diferente, pero muy enriquecedor. Por suerte, como se ha puesto de moda la tipografía, están aflorando los workshops de fin de semana a lo largo de todo el país donde, por un módico precio, puedes compartir unas horas con un profesional contrastado. Yo me estoy teniendo que conformar con esto, pero sin duda lo idóneo sería cursar uno de los másters específicos mencionados.

¿Qué consejos le darías a los diseñadores apasionados de la tipografía que quieren embarcarse en la aventura de crear su propio tipo?

Primero, que  se planteen seriamente si quieren diseñar una tipografía. Si es una tipografía para lectura el trabajo es arduo, minucioso, muy largo y no es ni de lejos tan creativo como crear una marca o maquetar una revista. Y si no te gusta lo suficiente puede resultar tedioso.

Pero si de verdad quieren embarcarse en el proyecto de diseñar una tipografía yo les recomendaría que se armen de paciencia porque el camino es largo pero maravilloso. Y que lean. Que lean mucho y miren y dibujen. Y que pongan todo el alma —sin olvidar la teoría— en cada letra. Merece la pena, de verdad.

En mi sitio acostumbro a publicar regularmente posts sobre los libros de diseño y tipografía que me parecen más interesantes desde un punto de vista didáctico. ¿Podrías recomendar algún libro o manual que estuviera centrado en la creación de tipografías para aquellos estudiantes que quieran aprender este oficio?

Para empezar, y como manual que engloba todas las fases no puedo dejar de recomendar el fantástico Cómo crear tipografías de Cristobal Henestrosa, Laura Meseguer y José Scaglione. Una vez leído e interiorizado se pueden pasar a cosas como «Diseñar tipografía» de Karen Cheng o «Lettering tips» de Bill Gray. Sin olvidar, por supuesto, algo de historia, teoría general, microtipografía, macrotipografía y legibilidad. Hay muchos y buenos textos para aprender, aunque no siempre están en español.

 

EL PROCESO

Me parece que leí en tu perfil de Twitter que estabas encantado con el programa Glyphs, incluso me suena que una vez afirmaste que lo podrías usar directamente sin pasar por un programa de diseño vectorial tipo Illustrator, ¿es tan bueno?

Sí, sin duda. Es un programa moderno, con casi todas las funcionalidades que puedes encontrar en programas mucho más veteranos como Fontlab, con una curva de aprendizaje realmente corta y un flujo de trabajo tan dinámico que es allí donde marca la diferencia. Además es un software bastante asequible y que es realizado por una sola persona, con la ventaja de que si le escribes en el foro oficial con alguna duda te la resuelve o si le haces alguna sugerencia de nueva funcionalidad hace lo posible por implementarla. Simplemente maravilloso.

Nos podemos imaginar al tipógrafo desde un punto de vista romántico: dibujando letras sin parar en libretas, hojas, servilletas, las paredes llenas de bocetos ¿se acerca a la realidad o tenemos que despertarnos de este sueño idílico?

En mi caso no es así. En la primera fase sí que dibujo mucho a lápiz y a pluma. Pero en cuanto tengo la idea y el aroma generales enseguida paso al ordenador a digitalizar. Lo que sí que hago es hacer muchas fotos de letras que me encuentro en revistas, webs, letreros, carteles, etcétera. Si me llaman la atención por algún detalle las archivo cuidadosamente para proyectos actuales o futuros.

Cuando empiezas un proyecto de tipografía ¿sigues algún tipo de sistema o método? ¿Empiezas por algún carácter en concreto?

Si el trabajo es para un logotipo y van a ser unos pocos caracteres empiezo por el que va a llevar el peso gráfico. En el caso de Valentina (que es una familia completa) comencé por las vocales minúsculas, definí algunas partes comunes como remates, serifas y astas y empecé a construir las letras por grupos (por ejemplo: h-m-n-ñ-u). Lo que sí que es verdad que todos mis bocetos siempre son con la letra «a» a pesar de que se puede sacar poca información anatómica para el resto de caracteres. Pero siento debilidad por esta letra y pienso que es la que le dota de mayor personalidad a un alfabeto.

Boceto de Valentina

VALENTINA

Hablemos de Valentina. ¿Cómo surge la idea? ¿Ibas buscando algo en concreto? ¿Surgió mientras trabajabas en alguna otra cosa?

Desde hace tiempo iba buscando lanzarme por fin a hacer un alfabeto completo, vencer el vértigo y ponerme a ello. Buscaba hacer una tipografía de estructura didona pero de apariencia castellana, rica en detalles y generosa en florituras. Algo muy técnico pero que me permitiera jugar un poco para no perecer en el intento.

¿Qué ha supuesto para tu carrera la creación de Valentina? La difusión, desde luego, ha sido máxima, apareciendo en numerosos medios, tanto nacionales como internacionales. ¿Podrías decirnos si te ha surgido algún encargo a raíz de crear esta familia?

La tipografía es mi «pasatiempo»: por el día soy diseñador gráfico en un estudio del que soy socio fundador y por la noche soy diseñador tipográfico. Con Valentina he conseguido ponerme en el mapa de «promesas tipográficas» y espero poder consolidarme con los siguientes proyectos, pero de momento no han surgido encargos. Sí alguna cosita de lettering, algún taller y una charla; pero para hacer una tipografía completa dudo mucho que alguien vaya a ponerse en contacto conmigo —de momento—.

Diseñar una tipografía es un proceso muy largo lleno de problemas que resolver, ¿hubo algún momento en el que estuvieras cerca de tirar la toalla? ¿Cuál ha sido el punto más difícil?

Conforme avanzaba el proyecto más me enamoraba de él y es apasionante enfrentarte a cada nuevo caracter. De verdad. Y cuando puedes empezar a formar palabras solo quieres avanzar y avanzar. Pero claro que hay momentos de desesperación cuando quieres cambiar algún insignificante detalle de una serifa y ya tienes todas las letras dibujadas; o cuando estás ajustando el espaciado, con el que literalmente te puedes pasar semanas en una especie de locura transitoria. Pero de todas formas, el de una tipografía, sigue siendo un alumbramiento maravilloso.

Boceto de Valentina, ligadura

EL SECTOR

¿Es posible vivir de las tipografías? ¿Cómo ves el sector? Tú has optado por una fórmula abierta en la que cada usuario hace la aportación que pueda o crea conveniente, ¿cómo calificarías la experiencia?

Aquí en España creo que es casi imposible vivir exclusivamente de diseñar tipografías. Los grandes diseñadores lo compaginan con la docencia y supongo que poco a poco irán tirando. Pero el resto de los mortales nos tenemos que conformar con disfrutar de lo que hacemos y sacar una pequeña paga extra.

A modo de experimento he regalado Valentina —con donación voluntaria—. Lo he hecho como forma de devolver al mundo todo lo que el mundo me ha dado a mí en cuestión de formación —y sobre todo información— tipográfica. El resultado me ha sorprendido muchísimo y aunque no me permita vivir de esto, sí que supone una recompensa —pequeña pero recompensa al fin y al cabo— al esfuerzo realizado. He de decir que estoy sumamente contento y agradecido.

 

TIPOGRAFÍA E INTERNET

Además de tipógrafo eres diseñador web, ¿cómo ves el futuro del diseño web con respecto a la tipografía? Yo creo que hay motivos para la esperanza: la buena tipografía parece que ha llegado a los navegadores.

Con Google Web Fonts, Typekit, @font-face y demás herramientas a veces me siento tremendamente optimista. Pero otros días me sumo en la depresión más profunda al ver que cada navegador —y sobre todo uno en concreto— interpreta los estándares como le viene en gana. Si es que los interpreta, que a veces ni eso. Así que si las grandes compañías llevan años sin ponerse de acuerdo en las cosas más básicas, ¿cómo se van a preocupar siquiera por la tipografía? Pero no voy a ser un viejo gruñón y reconoceré que vamos por el buen camino y que cada vez se pueden hacer más y mejores cosas.

La usabilidad y la creación de experiencias de usuario satisfactorias son elementos clave en el desarrollo de un proyecto web. Para mí la tipografía es la primera herramienta de usabilidad, ¿te atreverías a recomendar un par de fuentes que funcionen bien juntas?

A veces no nos damos cuenta, pero en una web la inmensa mayoría del contenido es texto y por tanto hay que darle una importancia prioritaria. A la hora de combinar fuentes yo he sido muy de Georgia — Verdana, pero si no quiero quedar como un auténtico dinosaurio anclado en el pasado tendré que recomendar otras igual de maravillosas: Helvetica — Clarendon, Bree Serif — Open Sans o Museo Slab — Futura.

Con estas recomendaciones terminamos la conversación (electrónica) con Pedro Arilla con la grata sensación de haber compartido un buen rato hablando de tipografía y asomándonos a su forma de trabajar. La ebanistería perdió, seguro, a un gran artesano, pero los diseñadores hemos ganado a un tipógrafo que promete momentos de lucidez e inspiración.

Pedro Arilla en internet

pedroarilla.com
@pedroarilla
Don Serifa
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Otros enlaces de interés

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Usando tipografías web de Typekit

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