Es probable que te hayas dado cuenta leyendo mi blog que no soy muy amigo del uso de plantillas en diseño web. Sencillamente creo que usar plantillas no es diseño web. Es otra cosa.

El uso de plantillas puede que parezca una buena idea para algunos clientes. El problema es que al no ir alineados el diseño del contenido con los valores de la marca se está ofreciendo una solución de comunicación pobre. Puede que el cliente del diseñador que contrata una plantilla no lo perciba pero sus clientes sí lo harán y estarán en una posición de desventaja con respecto a su competencia.

José María Cerezo lo dice mucho mejor que yo en su libro «Diseñadores en la nebulosa»:

«Ciertamente no todos los clientes valoran el trabajo creativo, pero esto tiene poco que ver con las herramientas de diseño y mucho más con el analfabetismo visual, en especial en nuestro país. […] Pero no hay que temer por ello. ¿Quién quiere tener clientes que no valoren su trabajo, en ésta o en otra profesión? Dado que nuestro trabajo no es una gratuidad acabarán en la disyuntiva de ser devorados por su competencia o reencauzar su comunicación gráfica poniéndola en manos de profesionales, puesto que sus clientes, en cambio, sí perciben la diferencia».

La ventaja (ilusoria) del precio

En principio, el precio por contratar a un técnico para que adapte una plantilla a un sitio web es más bajo que si le pide a un diseñador que haga un proyecto que satisfaga las necesidades de comunicación de la marca. Este aparente ahorro inicial se convierte una trampa a largo plazo. Un diseño pobre o no alineado con los valores de marca es un derroche económico (por poco que se haya pagado) que no dará los frutos esperados.

No sería la primera vez que me encuentro con un cliente que, tras haber pagado una cantidad por tener un sitio web basado en una plantilla, acaba contratando servicios de diseño para su sitio porque éste no rendía lo suficiente.

Desventajas de las plantillas

Para empezar, un sitio basado en una plantilla no es un sitio pensado. En lugar de partir de unos objetivos, de unos contenidos a los que dar forma para que lleguen a los destinatarios de la mejor forma posible, se parte de un continente ya creado completamente ajeno al contenido. El cliente, o el técnico encargado de esta tarea, debe modificar el contenido y adaptarlo al diseño prefabricado.

Tu cliente puede no percibirlo pero sus clientes sí lo harán. Aquellos con un diseño alienado con la marca llegarán más lejos. Si la competencia tiene un diseño alineado con su marca tu cliente estará perdiendo ventaja. Y no, no se trata de cambiar el logo y unos cuantos colores y ya está.

Otra desventaja importante es la proliferación de clones. Si la plantilla tiene cierto éxito en los markets  es más que probable que la encuentres aplicada en multitud de sitios. La cosa empeora cuando son plantillas creadas para un sector específico (cafeterías, peluquerías, pon lo que quieras). Aquí las opciones de que varios negocios se presenten con la misma imagen se multiplica.

Además de estos factores de marca y de soluciones de comunicación, hay factores técnicos que prueban las bondades de diseñar la web y no ajustar plantillas. Guillermo G. M. (@OldMith, en Twitter) publicó hace tiempo un interesante artículo: Por qué merece la pena aprender a crear plantillas WordPress desde cero centrado en la optimización web.

Al final no es tanto ahorro

Con el desarrollo de herramientas para la gestión de contenidos (CMS como WordPress, Drupal, Joomla, etc.) la tarea de llevar un diseño propio a la vida es un proceso más directo que nunca. Con unos mínimos conocimientos el propio diseñador puede avanzar en esta línea. Creo que es preferible cambiar el foco del esfuerzo: en lugar de invertir recursos en modificar plantillas de terceros es mucho más efectivo pensar y maquetar un sitio e integrarlo después en el gestor de contenidos que se decida.

En el último rediseño de mi sitio dediqué más tiempo a labores de diseño que al desarrollo del tema propio para WordPress. Si no lo has leído aquí tienes el enlace al post: Cuánto tiempo cuesta hacer un sitio web

Hay dos caminos, uno más fácil (usar una plantilla y forzarla para que se adapte mínimamente a nuestras necesidades de comunicación y a nuestra marca) y otra que requiere más trabajo (analizar las necesidades, diseñar las interfaz, crear el sitio). Sin duda es esta última a la que podríamos llamar «diseño web» y la que genera, en última instancia una solución de comunicación a medida del cliente. Yo lo tengo claro: es lo que más me gusta hacer y lo que acaba siendo un mejor producto para mis clientes.

Si estás empezando un proyecto web y estás buscando algún profesional que te ayude con el diseño y desarrollo de tu sitio, me tienes a un clic de distancia. ¡Hablemos!

 

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